CONSCIENCIA DE SÍ
INTRODUCCIÓN
Escribo estas líneas para toda la gente que desea verdaderamente pensar y comprender con absoluta objetividad y lógica, sin actos de "fe" (sin comprender) y sin ayuda de "seres iluminados" (charlatanes). qué significa consciencia de sí y cómo se desarrolla.
Tengo el enorme deseo de hacerle saber que existe un sistema de pensamiento tan lógico que puede ser comprendido y, sobre todo, palpable, de tal forma que por fin el ser humano no necesita de una "vela", un "profeta" o "telepatía" para desarrollar su consciencia y entender su propia existencia. La voluntad que me mueve a escribir este documento, no es otra más allá de compartir con usted las ideas que, después de mucho, mucho buscar, me han dado la fortaleza proveniente de la paz que produce únicamente la esencia, para lograr el milagro de:
"Andar sobre las aguas" (adversas de la vida), "con fe" (en mí mismo), "para no hundirme"... (en el sufrir).
Vale la pena mencionar lo siguiente: aunque cito aquí algunas parábolas, esto no tiene nada qué ver con lo religioso o dogmático; también recurro a algunas enseñanzas de nuestras antiguas culturas prehispánicas o filósofos griegos o sufíes. Sin embargo, se citan las parábolas de Jesucristo, porque el contenido de su enseñanza es magistral y profundamente psicológico.
En los siguientes comentarios usted verá con claridad que para desarrollar su consciencia no necesita de incienso, sentarse en flor de loto, una túnica blanca, ponerse ropa de algodón y de color blanco, meditar sobre el hermoso lago azul, (cuando probablemente se encuentra usted en un departamento en la contaminada ciudad de México), ni música de fondo. ¡No! Lo único que necesita es tenerse a usted mismo, haber nacido en este tridimensional planeta y tener adversidades. Si usted cumple con los tres requisitos anteriores, cuente con que, aún sin desearlo, se podría desarrollar su espíritu.
"Lo que es lógico, se puede razonar; y si se puede razonar, se puede aceptar"
CONSCIENCIA DE SÍ
CAPITULO 1.
1. Contradicciones humanas
Aún recuerdo —tendría yo unos cinco o seis años de edad— cuando recibí de la vida exterior uno de los primeros choques conscientes: el ver que mi tío, en compañía de otras personas invitadas esa noche a cenar en la casa de mi abuela, platicaba acerca de lo dañino que era para la salud el fumar cualquier clase de cigarrillos; mencionaban algo acerca del temible cáncer y del enfisema pulmonar, sin olvidar la profunda adicción a la cual estaban expuestos los fumadores. Lo que realmente me sorprendió fue ver que aquellos adultos, quienes hablaban con amplio conocimiento de ese tema, se desconcertaran y no supieran responder cuando les pregunté, "...y entonces, ustedes... ¿por qué fuman?”. Todavía recuerdo cómo me veían mientras enmudecieron algunos segundos; las caras de asombro que pusieron después de darse cuenta de que criticaban con fuerza y hablaban de ese grave mal, exactamente al mismo tiempo de fumar unos cigarrillos. Hoy, al recordar esos rostros de desconcierto, entiendo que no sabían por qué lo hacían, y me doy cuenta cómo ellos no habían conscientizado sus advertencias, pues no es posible la existencia de un ser humano que siendo consciente de tal daño, se lo hiciera voluntariamente. Aclaro que la cultura no basta para desarrollar consciencia, y cuando digo que no eran conscientes es porque así era, y si no lo cree usted, razone a este respecto: si se coloca frente a usted una fila de diez personas, y las diez saben que fumar hace daño, ¿por qué algunos fuman y algunos no? En la actualidad existe tanta publicidad acerca de no tirar basura en nuestras calles que resulta dificil pensar en la existencia de alguien que no sepa o no tenga cultura sobre este tema; entonces, otra pregunta es: ¿por qué algunas personas tiran basura en la calle y otras no? Esto se debe a que unas personas han conscientizado su conocimiento y otras no.
Volviendo al caso de las diez personas, algunas de las cuales que fuman: si a una de éstas, con tabaquismo o el vicio muy arraigado, en un chequeo médico el doctor le diagnosticara un avanzado enfisema pulmonar y le prohibiera seguir fumando, pues de lo contrario sólo le garantizaría unos meses de vida, esta persona, en términos generales, apagaría el cigarrillo y dejaría de fumar en ese justo momento ¿Nota usted lo que pasa? Gracias a la adversidad vivida, esta supuesta persona ha logrado conscientizar su conocimiento, o sea, lo ha hecho parte de su ser.
Ahora, quisiera comentarle de aquella sorprendente contradicción descubierta en mi tío y sus conocimientos acerca del fumar. Recuerdo que a partir de aquel hecho, comencé a observar las innumerables contradicciones de los seres humanos y, desde luego, comencé a observarme. Yo no quería caer en tan incongruentes hechos como en los que caemos todos los días los seres humanos; ¡Sí! Esa especie habitante del planeta tierra, se dice
"inteligente" y "consciente"; sin embargo, siendo capaz de dialogar, no lo hace, y es capaz de golpear; siendo un ser creativo, se comporta como un ser destructivo; no le gusta sufrir, pero sufre; no le gusta sentir ira, pero la siente; no soporta sentir celos, pero éstos lo devoran internamente; se atreve
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a dar una negativa, aunque piensa una afirmación; es tan contradictorio en su interior, y “valora tanto su paz y su felicidad”, que es capaz de decir: “Daría yo lo que fuera por tener paz y felicidad completa"; pero si accidentalmente se le cae, digamos, una televisión nueva, y se hace pedazos, el hombre mismo quita de su interior aquella paz y felicidad por la cual “pagaría lo que fuera” —bueno: lo que fuera, excepto una televisión—. En fin, sería imposible mencionar la cantidad de contradicciones de esta famosa especie llamada ser humano.
Me pregunto... ¿Ha pensado usted por qué el ser humano no valora ni tiene fe en sus propias creencias? Me refiero a lo siguiente —analícelo—: si usted dejara de sólo imaginar que tiene fe, y verdaderamente tuviera fe, en ese justo momento dejaría de sufrir; dejaría de angustiarse por los problemas de la vida exterior; y si valorara verdaderamente su creencia cuando dice "pagaría lo que fuera por tener paz y felicidad", le pregunto:
¿Se podría poner en un estado negativo —frustración o ira— si se le cae una televisión nueva y se hace pedazos? O ¿si su pareja lo “traiciona”? O ¿si su negocio se viene abajo? Entonces... ¿qué ocurre? ¿No es usted la misma persona cuya afirmación era "pagaría lo que fuera por tener paz y felicidad?" Note esta extraña situación: ahora parece haber algo más valioso que la mismísima PAZ y FELICIDAD de un ser humano llamado usted mismo. Pero... no nos detengamos en este análisis. Razone detenida y cuidadosamente con el único fin de llegar a la mayor objetividad posible: si resultase que no es usted, sino su ser querido —padre, madre, hijo o pareja—, quien está sufriendo por cualquier cosa de la vida exterior, entonces, usted trataría de darle consuelo y de hacerle ver que su PAZ y FELICIDAD valen más que cualquier cosa ¿Por qué no primero se convence usted mismo? ¿Recuerda aquella enseñanza maestra acerca de "ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”? Ahora, ¿qué pasaría si llega su familiar o socio y le da una mala noticia acerca del negocio que se ha venido abajo, y usted, buscando una solución, lo toma con PAZ? Su socio se desconcertaría —con toda razón—, y hasta podría cuestionarle acerca de por qué le da tan poco valor a un problema "tan grande"; pensaría que a usted no le importa nada. Pero si usted, después de recibir la mala noticia, se desespera, se angustia, o demuestra el enorme sufrimiento que le ha ocasionado ese suceso, entonces él le pediría que se tranquilizara, que lo tomara con calma, que se comportara como una persona madura, y terminaría por tratar de hacerle ver que su PAZ y FELICIDAD valen más que cualquier cosa en la vida.
Se debe comprender que para poder valorar y tener fe en nuestras propias creencias, y así lograr la paz y felicidad tan deseada, es indispensable evolucionar nuestro nivel de
consciencia. Esto puede resultar muy dificil por vivir en un profundo sueño, en una ilusión, imaginando que somos conscientes y que todo lo hecho, sentido y pensado en la vida, lo hacemos nosotros mismos. reemos tener el poder de “hacer”, y, por desgracia esto no es así. Si lo duda, déjeme hacerle una pregunta: si en verdad tiene el poder de hacer... ¿por qué no puede ser completamente feliz y no volver a sentir jamás envidias, corajes, celos, desesperación, angustia, etc.? Imagino lo que está usted pensando en este momento, acerca de lo imposible que es comenzar a vivir así; pero me gustaría saber lo que va a pensar cuando termine de leer las ideas que se exponen en este libro.
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— "Para hacer, debemos ser." —. ¡Qué frase tan pequeñita, pero... cuánta enseñanza tan profunda encierra! Quisiera comenzar preguntándole: si un científico imagina ya saber todo lo que debe saber sobre la genética, ¿cree usted que seguiría realizando investigaciones? ¡Desde luego que no! Aunque este ejemplo es totalmente mundano y material, me sirve para hacer notar cómo el ser humano deja de superarse en el justo momento de creerse perfecto. De la misma manera, si usted imagina "SER", y "HACER" por voluntad propia, ¿por qué habría de esforzarse en "SER", y crear voluntad propia?. Se estará preguntando a qué me refiero cuando digo "SER", y de inmediato empezará a imaginar que usted "ES". Déjeme decirle: si usted analiza sus actitudes, pensamientos, emociones y movimientos, se dará cuenta a partir de este momento, cómo algo muy extraño está pasando. Usted "REACCIONA" ante todas las situaciones de la vida que le rodea: si usted se gana la lotería, usted es "feliz"; si tiene una enfermedad, se angustia; si lo felicitan por su apariencia fisica, se siente halagado; si lo critican se incomoda; si lo dejan solo, se deprime; si compra un automóvil nuevo, siente satisfacción; pero si lo choca inmediatamente, siente frustración ¿Nota cómo puede cambiar de estados de ánimo a la velocidad del pensamiento, y no hay nada en usted que controle esas "REACCIONES"? ¡Cómo es posible que un ser humano sea presa y viva prácticamente manipulado por las situaciones de la vida exterior, a tal grado que, deseando ser feliz no pueda serlo, si los eventos exteriores no se lo permiten!
Dese cuenta y analice detenidamente. Todo lo que usted piensa, siente y hace, es la reacción a una acción de la vida exterior..., lo cual nos indica que usted no es algo más que la simple reacción, sin control, a la manipulación de la vida exterior; y vivir así es vivir en la incertidumbre, en la inseguridad total, esperando lo que pueda ocurrir en la vida exterior dentro de los próximos minutos, para saber si vamos a tener que llorar, o podremos reír, o vamos a aburrirnos tanto un día, que nos envenenemos con nuestro tedio; todo por falta de algún evento exterior emocionante ¿Logra darse cuenta de la realidad? Usted no es y tampoco hace. Por tanto, debe desarrollar algo dentro de usted, que "ACCIONE" independientemente de las opciones brindadas por la vida exterior, y entonces tendrá por fin una cimentación firme donde pararse y estar seguro de su felicidad, sin importar lo que se le ocurra hacer a la vida exterior. En ese momento podrá decir... "SOY", y en consecuencia de "SER", tendrá el poder de"HACER".
Cuando usted logre este desarrollo de su parte interior llamada "esencia", podrá mantener su estado de PAZ y FELICIDAD a pesar de la adversidad de la vida exterior.
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II. La esencia.
ESENCIA... ¿Qué es esencia? ¿Cómo se desarrolla? ¿Para qué sirve? Comencemos a analizar esta palabra; para ello me gustaría preguntarle: ¿se ha detenido alguna vez a pensar ''cómo es posible que se mantenga viva la materia orgánica que habita en nuestro planeta Tierra, la cual usted puede ver todos los días? Sí, desde luego, la ve todos los días... frente a un espejo, y le llama “yo mismo”. Sí... por supuesto. Eso que ve reflejado en un espejo todas las mañanas es solamente una máquina hecha de “materia orgánica”; lo maravilloso es: ¿quién la ve al espejo? Si usted piensa que quien mira en el espejo a esa máquina es el cuerpo fisico al cual usted llama “yo mismo”, se equivoca. Esta máquina sólo es el vehículo por el cual podemos movernos y comunicarnos en este tridimensional planeta; pero no es usted. Note. Si le pregunto: “¿Tiene usted buen cuerpo?” de inmediato me contesta: “Sí” o “No tengo buen cuerpo”. Pero nunca me va a contestar: "Soy un buen cuerpo" ¿Lo ve? Medite ¿qué siente cuando dice "tengo"? ¿Tengo? ¿Quién tiene? ¿Nota la separación? Usted tiene cuerpo fisico, no es un cuerpo fisico; y si no es cuerpo fisico, ¿qué es usted? ¿Ha razonado alguna vez sobre esto? O ¿está tan distraído con la vida exterior y sus intereses que se ha olvidado de su esencia? Sabe a lo que me refiero: los niños, la casa, el gasto, el trabajo, la grilla, el novio, la novia, la escuela, el dólar, la política, la economía, las diversiones, los negocios, etc., ¡Hey! Pero y usted... ¿dónde está? ¿Qué hay dentro del cuerpo fisico?
Quiero aclarar lo siguiente: no pretendo hacerle olvidar la vida y sus intereses para preocuparse sólo de su esencia; pero si no se desarrolla ni se le presta atención también a ese secreto y enigmático mundo interior al cual sólo usted tiene acceso y donde, además, está usted realmente, jamás podrá lograr un equilibrio interior necesario para arribar a la tan deseada paz y felicidad sólida, sin dependencias exteriores. Cuando dije algo acerca de encontrarse usted en ese sitio, es porque usted le da vida a la materia orgánica llamada cuerpo físico. En términos generales, su cuerpo vive porque el corazón palpita bombeando sangre a todo su organismo; pero, como todos sabemos, el corazón es tan sólo un músculo de su materia corporal; el bombeo se logra gracias a impulsos eléctricos enviados por el cerebro al corazón, el cual, en consecuencia, se contrae y se relaja como lo hace cualquier
músculo del cuerpo cuando recibe una descarga eléctrica. Por tanto, la energía mantiene vivo a su cuerpo y se encuentra en el cerebro; aunque, si pone frente a usted el cerebro de cualquier persona y lo analiza abriéndolo en varias fracciones, ¡SORPRESA!: no contiene pilas, ni está lleno de cables; es únicamente materia, un órgano más de su cuerpo. ¿Lo ve? La generadora de vida en el cuerpo es la energía contenida en éste; y no existe ser vivo sobre la tierra que pueda vivir sin esa energía de vida.
Obviamente la diferencia entre su energía y la de los animales y plantas es la consciencia; usted sabe que sabe; hace usted uso de la razón. Piense un momento en el ejemplo siguiente: la ciencia hoy día está muy avanzada; si lograra mantener un cerebro humano vivo con micro- impulsos eléctricos metido en una cápsula de líquido cefalorraquideo y lo conectara a un encefalograma, ¡SORPRESA!, usted vería cómo el cerebro no es quien razona, ni tiene ideas;
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no piensa por si sólo; es tan sólo masa encefálica. De lo contrario —¿se imagina? — sería una película de terror: un cerebro humano vivo de modo artificial, dedicado a pensar, a través de los siglos. Desde luego, esto no es así. Pero si sólo es masa cefálica incapaz de razonar por sí sola, ¿qué es lo que razona en nosotros? Y la voluntad ¿de dónde proviene? Déjeme responder a la primera pregunta: quien está razonando dentro de su cuerpo fisico es precisamente usted; es la esencia; es aquello conocido como espíritu. Si busca en el diccionario el significado de la palabra espíritu, encontrará: "Ser inmaterial y dotado de razón", entre otras cosas. Realmente quien está comprendiendo las ideas aquí expuestas no es su “materia orgánica” —su cuerpo o su cerebro—. En realidad quien las comprende es ese ser inmaterial y dotado de razón llamado espíritu que, además de darle vida al cuerpo fisico es nada más y nada menos usted.
¿Sabe lo que significa "psicología"? psico —psyque— es un prefijo de origen griego que significa "alma racional"; y logía —logos— es un sufijo también de origen griego que significa ''ciencia, tratado, doctrina".
Quise tomar estos términos del diccionario, porque considerándolos es más objetiva mi siguiente explicación ¿Se da cuenta de que la psicología es el estudio o la "ciencia del alma"? ¿Será acaso que los psicólogos estudian también una energía racional en el ser humano llamada, "alma" y no sólo el cerebro como la gente cree? ¿No le parece en verdad interesante este cuestionamiento?
En fin, deseo comprenda usted bien lo dicho con anterioridad y de ese modo pueda valorar, palpar, cómo usted es realmente esencia y no lo contemplado en un espejo todas las mañanas; es decir, en este momento sus manos y su cuerpo humano están sosteniendo este libro gracias a su deseo, y puede leer a través de esos lentes orgánicos (como los de una cámara) llamados ojos, porque usted lo quiere. Fíjese bien: usted, esencia quiere leer este libro; entonces envía un estímulo de energía — voluntad— que es interpretado por su cerebro, y enseguida éste descarga cierta cantidad de impulsos eléctricos al organismo
humano, con los que puede contraer y relajar los músculos del globo ocular a gran velocidad. Entonces su cuerpo fisico es capaz de mover los ojos para orientarlos hacia donde usted quiere ver; o los brazos y piernas, si usted desea ir a algún lugar; sólo le basta a usted —esencia— tener la voluntad de hacerlo, para ordenarle a su cerebro que envíe las descargas eléctricas necesarias a los músculos de las piernas, y éstas se empiecen a mover con base en la contracción y relajación muscular. ¿Vé ahora por qué mencioné anteriormente que el cuerpo humano es sólo un vehículo por el cual podemos movernos y comunicarnos en este tridimensional planeta, pero que él no es usted? En cambio, usted sí es quien comprende y siente, crea voluntad y da vida a su cuerpo humano.
Quiero decirle que, si ha logrado comprender y hacer suya de una manera muy profunda y esencial la idea anterior —de ser usted un espíritu—, podrá ver la vida de una nueva manera y así dar una nueva significación a su existencia.
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Esta observación lo llevará a comprender la siguiente meditación acerca de ¿por qué razón estamos los espíritus aquí? ¿Se lo imagina? Es una situación extraña escuchar a un ser humano decir: "todos tenemos una misión en la vida..., aún no encuentro cuál es la mía; pero algún día la encontraré". ¡Ja! ¡No la encuentra aún! La está buscando afuera y no logra ver que la lleva dentro; no sabe cuál es su misión y ¡está en él mismo!. ¡Sí! La misión de cada cual es evolucionar internamente, desarrollar consciencia de sí. Y cuando digo esto, hablo de algo muy profundo; es para razonarlo. ¿Se ha puesto a pensar ''qué es lo que evoluciona internamente"? O, cuando se desarrolla la consciencia, ¿qué pasa?, ¿aumenta algo de tamaño en nosotros? La evolución, el desarrollo, es de su espíritu; y al crecer su espíritu usted ha evolucionado a un nivel de consciencia mayor del que tenía; pero para desarrollarse, el espíritu necesita de alimento. Esto es algo similar a un deportista, cuando un atleta se alimenta y logra crecer, desarrollar sus músculos, evoluciona a un nivel de competencia superior al anterior. Ahora quiero comentarle cómo es que ocurre esta situación desde el principio.
Usted —esencia— no se ha desarrollado. En realidad usted quedó estancado en su crecimiento esencia desde muy niño —más o menos de cinco años de edad—, en el momento justo de empezar a imitar y aprender todo lo que sus familiares, sociedad y entorno le han brindado durante los años de vida, de convivencia, experimentados hasta hoy día. Un cuerpo totalmente desarrollado, no significa una esencia totalmente desarrollada.
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III. La falsa personalidad.
En este apartado queda más clara la diferencia entre desarrollo de la personalidad por lo exterior y desarrollo de la esencia, sólo por el trabajo interior. Al no haberse desarrollado su esencia, se ha desarrollado en usted algo que se llama personalidad y de ésta hablaré en otra ocasión; es de la falsa personalidad, de la cual deseo comentar a usted algunas cosas. Personalidad, porque es algo que se desarrolló en usted —es adquirida—. Y falsa, porque se soporta sólo en hechos falsos inexistentes; y a pesar de eso, usted le da la fuerza suficiente para conducir su vida; pero no es usted, y no sólo eso: además le engaña y le hace creer que es usted. Por tal idea mencioné al inicio del libro que si un ser humano cree ser, nunca se esforzará en ser. Cuando un niño nace, es esencia pura; todo lo hace sinceramente; le nace verdaderamente y lo siente desde el fondo de su ser; si un niño llora, lo hace con todo su sentimiento, si es feliz, lo es de verdad; y así se mantiene hasta que empieza a desarrollarse en él la falsa personalidad.
Déjeme darle algunos ejemplos variados de los momentos en los cuales se desarrolla esta personalidad falsa. Piense en "Juanito", de unos... cuatro o cinco años de edad; este niño llega a una de esas fiestas infantiles y ve a un gran grupo de niños jugando en el jardín; se acerca corriendo y deseando conocer a los niños que nunca había visto; le pregunta a uno de ellos, con todo su entusiasmo, con toda su inocencia, con toda la alegría que tienen los niños: "¡oye! ¿cómo te llamas?'' El otro niño contesta: ''Como me pusieron mis papás"; y todos los demás se ríen a carcajadas. Piense usted: ¿cómo se puede sentir Juanito? Desde luego decepcionado, humillado. Pasado el tiempo —digamos... unos tres meses—, Juanito acompaña a sus padres a una reunión y ve a otros niños en ese lugar; con mucho gusto, entusiasmo e inocencia, se acerca para conocerlos y se dispone a preguntar cómo se llama uno de ellos; cuando recuerda aquel momento de burla que vivió; y entonces reprime su
sentimiento esencial, su pureza, para ahora preguntar: "¿Qué nombre te pusieron tus papás?". Y esta pregunta la hace sabiendo que no es él, "Juanito", quien está preguntando. Juanito se quedó dentro de él mismo, reprimido, tal vez sintiendo que es una lástima, una tristeza, no poder ser honesto, natural, esencial, en este planeta. Pero... algo interesante está pasando aquí. Si no fue Juanito el que preguntó, y él sabe y siente como quedó reprimido en su interior, entonces... ¿quién lo hizo? ¿Quién preguntó? ¿Nota esta dualidad? ¿Se da cuenta cómo se desarrolla la falsa personalidad en el ser humano? Quien preguntó no fue Juanito, sino la fría y calculadora falsa personalidad, que se empieza a desarrollar en él. O, durante la adolescencia, imagine que es el primer día de clases en una universidad, y en un salón sólo quedan libres dos pupitres juntos; se abre la puerta y entra una muchacha bastante guapa —llamémosle Alicia—, y se sienta en uno de esos pupitres; tres minutos después, entra un muchacho, nada apuesto, y se sienta en el último pupitre que quedaba libre, tal vez ella nunca se hubiera fijado en él; pero, debido a este azar de la vida, ella y él se conocen, platican mucho, se empiezan a llevar bien, a ella le gusta su forma de ser, su forma de pensar, sus valores, y a él también le gusta ella; salen a tomar café, y un día él le pregunta si quiere ser su novia; ella esencialmente le va a decir "Sí” ; pero de súbito algo en ella piensa...
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"¿Qué van a pensar tus primas cuando te vean con él? La gente dirá que no puedes pescar algo mejor.", y entonces, es capaz de olvidarse de su esencia y distraerse tanto con la vida exterior, que algo en esa persona terminará diciéndole ''No.'' ¡sin ser ella! Pero si quien dijo no, no es la muchacha, entonces ¿quién lo dijo? Y tan no lo dijo ella —esencia—, que al llegar a casa y platicarle a su madre lo ocurrido...
—"...y me dijo que si quería ser su novia." —
—"y... ¿qué le respondiste?" —
—"Le dije que no"—
—"¡Cómo! ¿Acaso no te sentías bien con él?" —
—"Pues sí"—
—"Entonces ¿por qué le dijiste que no?"
...ella respondió: —"Ay, no sé. ¡Soy una tonta!" —.
Déjeme preguntarle algo y trate de sentir la falsa personalidad en usted mismo; pero para ello necesito que se concentre muy bien en el siguiente ejemplo, porque la falsa personalidad que va a detectar, no es lo más evidente, sino de las más secretas en nosotros mismos, casi imperceptible. Imagínese en una bella noche estrellada, habiendo invitado con mucho gusto a su pareja a salir; van a ver una obra de teatro, o una ópera, o algún ballet
clásico; después, camino a cenar, charlan de cosas agradables, llegan a un restaurante muy acogedor, tranquilo; usted se siente muy a gusto, cómodo, relajado; levanta la mirada para llamar a un mesero, y entonces, ve sentado en la mesa de enfrente a su jefe inmediato, o al director o dueño de la compañía donde trabaja, o un cliente, o algún artista. Si se observa detenidamente, notará que hay un cambio dentro de usted; su estado interior no corresponderá con sus actitudes exteriores; no estará usted exactamente igual que como se encontraba, antes de descubrir a esa persona sentada frente a usted. ¿Sabe por qué? Pues resulta que a su falsa personalidad no hay quien la controle; habla, siente, piensa y se mueve por usted, haciéndole sufrir como en los ejemplos anteriores, desde su infancia (Juanito), adolescencia (Alicia) y madurez (último ejemplo).
Antes de proseguir con un análisis del sufrimiento
INTRODUCCIÓN
Escribo estas líneas para toda la gente que desea verdaderamente pensar y comprender con absoluta objetividad y lógica, sin actos de "fe" (sin comprender) y sin ayuda de "seres iluminados" (charlatanes). qué significa consciencia de sí y cómo se desarrolla.
Tengo el enorme deseo de hacerle saber que existe un sistema de pensamiento tan lógico que puede ser comprendido y, sobre todo, palpable, de tal forma que por fin el ser humano no necesita de una "vela", un "profeta" o "telepatía" para desarrollar su consciencia y entender su propia existencia. La voluntad que me mueve a escribir este documento, no es otra más allá de compartir con usted las ideas que, después de mucho, mucho buscar, me han dado la fortaleza proveniente de la paz que produce únicamente la esencia, para lograr el milagro de:
"Andar sobre las aguas" (adversas de la vida), "con fe" (en mí mismo), "para no hundirme"... (en el sufrir).
Vale la pena mencionar lo siguiente: aunque cito aquí algunas parábolas, esto no tiene nada qué ver con lo religioso o dogmático; también recurro a algunas enseñanzas de nuestras antiguas culturas prehispánicas o filósofos griegos o sufíes. Sin embargo, se citan las parábolas de Jesucristo, porque el contenido de su enseñanza es magistral y profundamente psicológico.
En los siguientes comentarios usted verá con claridad que para desarrollar su consciencia no necesita de incienso, sentarse en flor de loto, una túnica blanca, ponerse ropa de algodón y de color blanco, meditar sobre el hermoso lago azul, (cuando probablemente se encuentra usted en un departamento en la contaminada ciudad de México), ni música de fondo. ¡No! Lo único que necesita es tenerse a usted mismo, haber nacido en este tridimensional planeta y tener adversidades. Si usted cumple con los tres requisitos anteriores, cuente con que, aún sin desearlo, se podría desarrollar su espíritu.
"Lo que es lógico, se puede razonar; y si se puede razonar, se puede aceptar"
CONSCIENCIA DE SÍ
CAPITULO 1.
1. Contradicciones humanas
Aún recuerdo —tendría yo unos cinco o seis años de edad— cuando recibí de la vida exterior uno de los primeros choques conscientes: el ver que mi tío, en compañía de otras personas invitadas esa noche a cenar en la casa de mi abuela, platicaba acerca de lo dañino que era para la salud el fumar cualquier clase de cigarrillos; mencionaban algo acerca del temible cáncer y del enfisema pulmonar, sin olvidar la profunda adicción a la cual estaban expuestos los fumadores. Lo que realmente me sorprendió fue ver que aquellos adultos, quienes hablaban con amplio conocimiento de ese tema, se desconcertaran y no supieran responder cuando les pregunté, "...y entonces, ustedes... ¿por qué fuman?”. Todavía recuerdo cómo me veían mientras enmudecieron algunos segundos; las caras de asombro que pusieron después de darse cuenta de que criticaban con fuerza y hablaban de ese grave mal, exactamente al mismo tiempo de fumar unos cigarrillos. Hoy, al recordar esos rostros de desconcierto, entiendo que no sabían por qué lo hacían, y me doy cuenta cómo ellos no habían conscientizado sus advertencias, pues no es posible la existencia de un ser humano que siendo consciente de tal daño, se lo hiciera voluntariamente. Aclaro que la cultura no basta para desarrollar consciencia, y cuando digo que no eran conscientes es porque así era, y si no lo cree usted, razone a este respecto: si se coloca frente a usted una fila de diez personas, y las diez saben que fumar hace daño, ¿por qué algunos fuman y algunos no? En la actualidad existe tanta publicidad acerca de no tirar basura en nuestras calles que resulta dificil pensar en la existencia de alguien que no sepa o no tenga cultura sobre este tema; entonces, otra pregunta es: ¿por qué algunas personas tiran basura en la calle y otras no? Esto se debe a que unas personas han conscientizado su conocimiento y otras no.
Volviendo al caso de las diez personas, algunas de las cuales que fuman: si a una de éstas, con tabaquismo o el vicio muy arraigado, en un chequeo médico el doctor le diagnosticara un avanzado enfisema pulmonar y le prohibiera seguir fumando, pues de lo contrario sólo le garantizaría unos meses de vida, esta persona, en términos generales, apagaría el cigarrillo y dejaría de fumar en ese justo momento ¿Nota usted lo que pasa? Gracias a la adversidad vivida, esta supuesta persona ha logrado conscientizar su conocimiento, o sea, lo ha hecho parte de su ser.
Ahora, quisiera comentarle de aquella sorprendente contradicción descubierta en mi tío y sus conocimientos acerca del fumar. Recuerdo que a partir de aquel hecho, comencé a observar las innumerables contradicciones de los seres humanos y, desde luego, comencé a observarme. Yo no quería caer en tan incongruentes hechos como en los que caemos todos los días los seres humanos; ¡Sí! Esa especie habitante del planeta tierra, se dice
"inteligente" y "consciente"; sin embargo, siendo capaz de dialogar, no lo hace, y es capaz de golpear; siendo un ser creativo, se comporta como un ser destructivo; no le gusta sufrir, pero sufre; no le gusta sentir ira, pero la siente; no soporta sentir celos, pero éstos lo devoran internamente; se atreve
CONSCIENCIA DE SÍ
a dar una negativa, aunque piensa una afirmación; es tan contradictorio en su interior, y “valora tanto su paz y su felicidad”, que es capaz de decir: “Daría yo lo que fuera por tener paz y felicidad completa"; pero si accidentalmente se le cae, digamos, una televisión nueva, y se hace pedazos, el hombre mismo quita de su interior aquella paz y felicidad por la cual “pagaría lo que fuera” —bueno: lo que fuera, excepto una televisión—. En fin, sería imposible mencionar la cantidad de contradicciones de esta famosa especie llamada ser humano.
Me pregunto... ¿Ha pensado usted por qué el ser humano no valora ni tiene fe en sus propias creencias? Me refiero a lo siguiente —analícelo—: si usted dejara de sólo imaginar que tiene fe, y verdaderamente tuviera fe, en ese justo momento dejaría de sufrir; dejaría de angustiarse por los problemas de la vida exterior; y si valorara verdaderamente su creencia cuando dice "pagaría lo que fuera por tener paz y felicidad", le pregunto:
¿Se podría poner en un estado negativo —frustración o ira— si se le cae una televisión nueva y se hace pedazos? O ¿si su pareja lo “traiciona”? O ¿si su negocio se viene abajo? Entonces... ¿qué ocurre? ¿No es usted la misma persona cuya afirmación era "pagaría lo que fuera por tener paz y felicidad?" Note esta extraña situación: ahora parece haber algo más valioso que la mismísima PAZ y FELICIDAD de un ser humano llamado usted mismo. Pero... no nos detengamos en este análisis. Razone detenida y cuidadosamente con el único fin de llegar a la mayor objetividad posible: si resultase que no es usted, sino su ser querido —padre, madre, hijo o pareja—, quien está sufriendo por cualquier cosa de la vida exterior, entonces, usted trataría de darle consuelo y de hacerle ver que su PAZ y FELICIDAD valen más que cualquier cosa ¿Por qué no primero se convence usted mismo? ¿Recuerda aquella enseñanza maestra acerca de "ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”? Ahora, ¿qué pasaría si llega su familiar o socio y le da una mala noticia acerca del negocio que se ha venido abajo, y usted, buscando una solución, lo toma con PAZ? Su socio se desconcertaría —con toda razón—, y hasta podría cuestionarle acerca de por qué le da tan poco valor a un problema "tan grande"; pensaría que a usted no le importa nada. Pero si usted, después de recibir la mala noticia, se desespera, se angustia, o demuestra el enorme sufrimiento que le ha ocasionado ese suceso, entonces él le pediría que se tranquilizara, que lo tomara con calma, que se comportara como una persona madura, y terminaría por tratar de hacerle ver que su PAZ y FELICIDAD valen más que cualquier cosa en la vida.
Se debe comprender que para poder valorar y tener fe en nuestras propias creencias, y así lograr la paz y felicidad tan deseada, es indispensable evolucionar nuestro nivel de
consciencia. Esto puede resultar muy dificil por vivir en un profundo sueño, en una ilusión, imaginando que somos conscientes y que todo lo hecho, sentido y pensado en la vida, lo hacemos nosotros mismos. reemos tener el poder de “hacer”, y, por desgracia esto no es así. Si lo duda, déjeme hacerle una pregunta: si en verdad tiene el poder de hacer... ¿por qué no puede ser completamente feliz y no volver a sentir jamás envidias, corajes, celos, desesperación, angustia, etc.? Imagino lo que está usted pensando en este momento, acerca de lo imposible que es comenzar a vivir así; pero me gustaría saber lo que va a pensar cuando termine de leer las ideas que se exponen en este libro.
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— "Para hacer, debemos ser." —. ¡Qué frase tan pequeñita, pero... cuánta enseñanza tan profunda encierra! Quisiera comenzar preguntándole: si un científico imagina ya saber todo lo que debe saber sobre la genética, ¿cree usted que seguiría realizando investigaciones? ¡Desde luego que no! Aunque este ejemplo es totalmente mundano y material, me sirve para hacer notar cómo el ser humano deja de superarse en el justo momento de creerse perfecto. De la misma manera, si usted imagina "SER", y "HACER" por voluntad propia, ¿por qué habría de esforzarse en "SER", y crear voluntad propia?. Se estará preguntando a qué me refiero cuando digo "SER", y de inmediato empezará a imaginar que usted "ES". Déjeme decirle: si usted analiza sus actitudes, pensamientos, emociones y movimientos, se dará cuenta a partir de este momento, cómo algo muy extraño está pasando. Usted "REACCIONA" ante todas las situaciones de la vida que le rodea: si usted se gana la lotería, usted es "feliz"; si tiene una enfermedad, se angustia; si lo felicitan por su apariencia fisica, se siente halagado; si lo critican se incomoda; si lo dejan solo, se deprime; si compra un automóvil nuevo, siente satisfacción; pero si lo choca inmediatamente, siente frustración ¿Nota cómo puede cambiar de estados de ánimo a la velocidad del pensamiento, y no hay nada en usted que controle esas "REACCIONES"? ¡Cómo es posible que un ser humano sea presa y viva prácticamente manipulado por las situaciones de la vida exterior, a tal grado que, deseando ser feliz no pueda serlo, si los eventos exteriores no se lo permiten!
Dese cuenta y analice detenidamente. Todo lo que usted piensa, siente y hace, es la reacción a una acción de la vida exterior..., lo cual nos indica que usted no es algo más que la simple reacción, sin control, a la manipulación de la vida exterior; y vivir así es vivir en la incertidumbre, en la inseguridad total, esperando lo que pueda ocurrir en la vida exterior dentro de los próximos minutos, para saber si vamos a tener que llorar, o podremos reír, o vamos a aburrirnos tanto un día, que nos envenenemos con nuestro tedio; todo por falta de algún evento exterior emocionante ¿Logra darse cuenta de la realidad? Usted no es y tampoco hace. Por tanto, debe desarrollar algo dentro de usted, que "ACCIONE" independientemente de las opciones brindadas por la vida exterior, y entonces tendrá por fin una cimentación firme donde pararse y estar seguro de su felicidad, sin importar lo que se le ocurra hacer a la vida exterior. En ese momento podrá decir... "SOY", y en consecuencia de "SER", tendrá el poder de"HACER".
Cuando usted logre este desarrollo de su parte interior llamada "esencia", podrá mantener su estado de PAZ y FELICIDAD a pesar de la adversidad de la vida exterior.
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II. La esencia.
ESENCIA... ¿Qué es esencia? ¿Cómo se desarrolla? ¿Para qué sirve? Comencemos a analizar esta palabra; para ello me gustaría preguntarle: ¿se ha detenido alguna vez a pensar ''cómo es posible que se mantenga viva la materia orgánica que habita en nuestro planeta Tierra, la cual usted puede ver todos los días? Sí, desde luego, la ve todos los días... frente a un espejo, y le llama “yo mismo”. Sí... por supuesto. Eso que ve reflejado en un espejo todas las mañanas es solamente una máquina hecha de “materia orgánica”; lo maravilloso es: ¿quién la ve al espejo? Si usted piensa que quien mira en el espejo a esa máquina es el cuerpo fisico al cual usted llama “yo mismo”, se equivoca. Esta máquina sólo es el vehículo por el cual podemos movernos y comunicarnos en este tridimensional planeta; pero no es usted. Note. Si le pregunto: “¿Tiene usted buen cuerpo?” de inmediato me contesta: “Sí” o “No tengo buen cuerpo”. Pero nunca me va a contestar: "Soy un buen cuerpo" ¿Lo ve? Medite ¿qué siente cuando dice "tengo"? ¿Tengo? ¿Quién tiene? ¿Nota la separación? Usted tiene cuerpo fisico, no es un cuerpo fisico; y si no es cuerpo fisico, ¿qué es usted? ¿Ha razonado alguna vez sobre esto? O ¿está tan distraído con la vida exterior y sus intereses que se ha olvidado de su esencia? Sabe a lo que me refiero: los niños, la casa, el gasto, el trabajo, la grilla, el novio, la novia, la escuela, el dólar, la política, la economía, las diversiones, los negocios, etc., ¡Hey! Pero y usted... ¿dónde está? ¿Qué hay dentro del cuerpo fisico?
Quiero aclarar lo siguiente: no pretendo hacerle olvidar la vida y sus intereses para preocuparse sólo de su esencia; pero si no se desarrolla ni se le presta atención también a ese secreto y enigmático mundo interior al cual sólo usted tiene acceso y donde, además, está usted realmente, jamás podrá lograr un equilibrio interior necesario para arribar a la tan deseada paz y felicidad sólida, sin dependencias exteriores. Cuando dije algo acerca de encontrarse usted en ese sitio, es porque usted le da vida a la materia orgánica llamada cuerpo físico. En términos generales, su cuerpo vive porque el corazón palpita bombeando sangre a todo su organismo; pero, como todos sabemos, el corazón es tan sólo un músculo de su materia corporal; el bombeo se logra gracias a impulsos eléctricos enviados por el cerebro al corazón, el cual, en consecuencia, se contrae y se relaja como lo hace cualquier
músculo del cuerpo cuando recibe una descarga eléctrica. Por tanto, la energía mantiene vivo a su cuerpo y se encuentra en el cerebro; aunque, si pone frente a usted el cerebro de cualquier persona y lo analiza abriéndolo en varias fracciones, ¡SORPRESA!: no contiene pilas, ni está lleno de cables; es únicamente materia, un órgano más de su cuerpo. ¿Lo ve? La generadora de vida en el cuerpo es la energía contenida en éste; y no existe ser vivo sobre la tierra que pueda vivir sin esa energía de vida.
Obviamente la diferencia entre su energía y la de los animales y plantas es la consciencia; usted sabe que sabe; hace usted uso de la razón. Piense un momento en el ejemplo siguiente: la ciencia hoy día está muy avanzada; si lograra mantener un cerebro humano vivo con micro- impulsos eléctricos metido en una cápsula de líquido cefalorraquideo y lo conectara a un encefalograma, ¡SORPRESA!, usted vería cómo el cerebro no es quien razona, ni tiene ideas;
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no piensa por si sólo; es tan sólo masa encefálica. De lo contrario —¿se imagina? — sería una película de terror: un cerebro humano vivo de modo artificial, dedicado a pensar, a través de los siglos. Desde luego, esto no es así. Pero si sólo es masa cefálica incapaz de razonar por sí sola, ¿qué es lo que razona en nosotros? Y la voluntad ¿de dónde proviene? Déjeme responder a la primera pregunta: quien está razonando dentro de su cuerpo fisico es precisamente usted; es la esencia; es aquello conocido como espíritu. Si busca en el diccionario el significado de la palabra espíritu, encontrará: "Ser inmaterial y dotado de razón", entre otras cosas. Realmente quien está comprendiendo las ideas aquí expuestas no es su “materia orgánica” —su cuerpo o su cerebro—. En realidad quien las comprende es ese ser inmaterial y dotado de razón llamado espíritu que, además de darle vida al cuerpo fisico es nada más y nada menos usted.
¿Sabe lo que significa "psicología"? psico —psyque— es un prefijo de origen griego que significa "alma racional"; y logía —logos— es un sufijo también de origen griego que significa ''ciencia, tratado, doctrina".
Quise tomar estos términos del diccionario, porque considerándolos es más objetiva mi siguiente explicación ¿Se da cuenta de que la psicología es el estudio o la "ciencia del alma"? ¿Será acaso que los psicólogos estudian también una energía racional en el ser humano llamada, "alma" y no sólo el cerebro como la gente cree? ¿No le parece en verdad interesante este cuestionamiento?
En fin, deseo comprenda usted bien lo dicho con anterioridad y de ese modo pueda valorar, palpar, cómo usted es realmente esencia y no lo contemplado en un espejo todas las mañanas; es decir, en este momento sus manos y su cuerpo humano están sosteniendo este libro gracias a su deseo, y puede leer a través de esos lentes orgánicos (como los de una cámara) llamados ojos, porque usted lo quiere. Fíjese bien: usted, esencia quiere leer este libro; entonces envía un estímulo de energía — voluntad— que es interpretado por su cerebro, y enseguida éste descarga cierta cantidad de impulsos eléctricos al organismo
humano, con los que puede contraer y relajar los músculos del globo ocular a gran velocidad. Entonces su cuerpo fisico es capaz de mover los ojos para orientarlos hacia donde usted quiere ver; o los brazos y piernas, si usted desea ir a algún lugar; sólo le basta a usted —esencia— tener la voluntad de hacerlo, para ordenarle a su cerebro que envíe las descargas eléctricas necesarias a los músculos de las piernas, y éstas se empiecen a mover con base en la contracción y relajación muscular. ¿Vé ahora por qué mencioné anteriormente que el cuerpo humano es sólo un vehículo por el cual podemos movernos y comunicarnos en este tridimensional planeta, pero que él no es usted? En cambio, usted sí es quien comprende y siente, crea voluntad y da vida a su cuerpo humano.
Quiero decirle que, si ha logrado comprender y hacer suya de una manera muy profunda y esencial la idea anterior —de ser usted un espíritu—, podrá ver la vida de una nueva manera y así dar una nueva significación a su existencia.
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Esta observación lo llevará a comprender la siguiente meditación acerca de ¿por qué razón estamos los espíritus aquí? ¿Se lo imagina? Es una situación extraña escuchar a un ser humano decir: "todos tenemos una misión en la vida..., aún no encuentro cuál es la mía; pero algún día la encontraré". ¡Ja! ¡No la encuentra aún! La está buscando afuera y no logra ver que la lleva dentro; no sabe cuál es su misión y ¡está en él mismo!. ¡Sí! La misión de cada cual es evolucionar internamente, desarrollar consciencia de sí. Y cuando digo esto, hablo de algo muy profundo; es para razonarlo. ¿Se ha puesto a pensar ''qué es lo que evoluciona internamente"? O, cuando se desarrolla la consciencia, ¿qué pasa?, ¿aumenta algo de tamaño en nosotros? La evolución, el desarrollo, es de su espíritu; y al crecer su espíritu usted ha evolucionado a un nivel de consciencia mayor del que tenía; pero para desarrollarse, el espíritu necesita de alimento. Esto es algo similar a un deportista, cuando un atleta se alimenta y logra crecer, desarrollar sus músculos, evoluciona a un nivel de competencia superior al anterior. Ahora quiero comentarle cómo es que ocurre esta situación desde el principio.
Usted —esencia— no se ha desarrollado. En realidad usted quedó estancado en su crecimiento esencia desde muy niño —más o menos de cinco años de edad—, en el momento justo de empezar a imitar y aprender todo lo que sus familiares, sociedad y entorno le han brindado durante los años de vida, de convivencia, experimentados hasta hoy día. Un cuerpo totalmente desarrollado, no significa una esencia totalmente desarrollada.
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III. La falsa personalidad.
En este apartado queda más clara la diferencia entre desarrollo de la personalidad por lo exterior y desarrollo de la esencia, sólo por el trabajo interior. Al no haberse desarrollado su esencia, se ha desarrollado en usted algo que se llama personalidad y de ésta hablaré en otra ocasión; es de la falsa personalidad, de la cual deseo comentar a usted algunas cosas. Personalidad, porque es algo que se desarrolló en usted —es adquirida—. Y falsa, porque se soporta sólo en hechos falsos inexistentes; y a pesar de eso, usted le da la fuerza suficiente para conducir su vida; pero no es usted, y no sólo eso: además le engaña y le hace creer que es usted. Por tal idea mencioné al inicio del libro que si un ser humano cree ser, nunca se esforzará en ser. Cuando un niño nace, es esencia pura; todo lo hace sinceramente; le nace verdaderamente y lo siente desde el fondo de su ser; si un niño llora, lo hace con todo su sentimiento, si es feliz, lo es de verdad; y así se mantiene hasta que empieza a desarrollarse en él la falsa personalidad.
Déjeme darle algunos ejemplos variados de los momentos en los cuales se desarrolla esta personalidad falsa. Piense en "Juanito", de unos... cuatro o cinco años de edad; este niño llega a una de esas fiestas infantiles y ve a un gran grupo de niños jugando en el jardín; se acerca corriendo y deseando conocer a los niños que nunca había visto; le pregunta a uno de ellos, con todo su entusiasmo, con toda su inocencia, con toda la alegría que tienen los niños: "¡oye! ¿cómo te llamas?'' El otro niño contesta: ''Como me pusieron mis papás"; y todos los demás se ríen a carcajadas. Piense usted: ¿cómo se puede sentir Juanito? Desde luego decepcionado, humillado. Pasado el tiempo —digamos... unos tres meses—, Juanito acompaña a sus padres a una reunión y ve a otros niños en ese lugar; con mucho gusto, entusiasmo e inocencia, se acerca para conocerlos y se dispone a preguntar cómo se llama uno de ellos; cuando recuerda aquel momento de burla que vivió; y entonces reprime su
sentimiento esencial, su pureza, para ahora preguntar: "¿Qué nombre te pusieron tus papás?". Y esta pregunta la hace sabiendo que no es él, "Juanito", quien está preguntando. Juanito se quedó dentro de él mismo, reprimido, tal vez sintiendo que es una lástima, una tristeza, no poder ser honesto, natural, esencial, en este planeta. Pero... algo interesante está pasando aquí. Si no fue Juanito el que preguntó, y él sabe y siente como quedó reprimido en su interior, entonces... ¿quién lo hizo? ¿Quién preguntó? ¿Nota esta dualidad? ¿Se da cuenta cómo se desarrolla la falsa personalidad en el ser humano? Quien preguntó no fue Juanito, sino la fría y calculadora falsa personalidad, que se empieza a desarrollar en él. O, durante la adolescencia, imagine que es el primer día de clases en una universidad, y en un salón sólo quedan libres dos pupitres juntos; se abre la puerta y entra una muchacha bastante guapa —llamémosle Alicia—, y se sienta en uno de esos pupitres; tres minutos después, entra un muchacho, nada apuesto, y se sienta en el último pupitre que quedaba libre, tal vez ella nunca se hubiera fijado en él; pero, debido a este azar de la vida, ella y él se conocen, platican mucho, se empiezan a llevar bien, a ella le gusta su forma de ser, su forma de pensar, sus valores, y a él también le gusta ella; salen a tomar café, y un día él le pregunta si quiere ser su novia; ella esencialmente le va a decir "Sí” ; pero de súbito algo en ella piensa...
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"¿Qué van a pensar tus primas cuando te vean con él? La gente dirá que no puedes pescar algo mejor.", y entonces, es capaz de olvidarse de su esencia y distraerse tanto con la vida exterior, que algo en esa persona terminará diciéndole ''No.'' ¡sin ser ella! Pero si quien dijo no, no es la muchacha, entonces ¿quién lo dijo? Y tan no lo dijo ella —esencia—, que al llegar a casa y platicarle a su madre lo ocurrido...
—"...y me dijo que si quería ser su novia." —
—"y... ¿qué le respondiste?" —
—"Le dije que no"—
—"¡Cómo! ¿Acaso no te sentías bien con él?" —
—"Pues sí"—
—"Entonces ¿por qué le dijiste que no?"
...ella respondió: —"Ay, no sé. ¡Soy una tonta!" —.
Déjeme preguntarle algo y trate de sentir la falsa personalidad en usted mismo; pero para ello necesito que se concentre muy bien en el siguiente ejemplo, porque la falsa personalidad que va a detectar, no es lo más evidente, sino de las más secretas en nosotros mismos, casi imperceptible. Imagínese en una bella noche estrellada, habiendo invitado con mucho gusto a su pareja a salir; van a ver una obra de teatro, o una ópera, o algún ballet
clásico; después, camino a cenar, charlan de cosas agradables, llegan a un restaurante muy acogedor, tranquilo; usted se siente muy a gusto, cómodo, relajado; levanta la mirada para llamar a un mesero, y entonces, ve sentado en la mesa de enfrente a su jefe inmediato, o al director o dueño de la compañía donde trabaja, o un cliente, o algún artista. Si se observa detenidamente, notará que hay un cambio dentro de usted; su estado interior no corresponderá con sus actitudes exteriores; no estará usted exactamente igual que como se encontraba, antes de descubrir a esa persona sentada frente a usted. ¿Sabe por qué? Pues resulta que a su falsa personalidad no hay quien la controle; habla, siente, piensa y se mueve por usted, haciéndole sufrir como en los ejemplos anteriores, desde su infancia (Juanito), adolescencia (Alicia) y madurez (último ejemplo).
Antes de proseguir con un análisis del sufrimiento
Vicente Alcoseri


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